Llena de pensamientos coherentes,llena de sensatez, la mejor alumna de los errores, mi aprendizaje era excelente , casi era profesora y pretendía dar cátedras de como enfrentar la vida. FARSA. Era todo una farsa, me creía que había avanzado con paso firme y largo, cuando en realidad yo sabia que de mi llevaba un elástico enganchado que en el momento mas inoportuno me haría volver. Y hoy tengo que reconocer que soy una hipócrita y débil, que de los errores no aprendo, y me cuesta ser leal a mis propias palabras y pensamientos. Que de dignidad tengo cero, y de coherencia menos uno.
Yo se y admito que no soy lo suficientemente fuerte. Pero pienso que todo tiene sus límites, y llega un momento donde bajas la guardia, y es ahí donde el golpe te abomba y caes, y tratas de levantarte y caes... y otra vez a lo mismo en lo que estabas antes de subir la guardia, los golpes no dejaban marcas en ese tiempo, pero si retumbaba todo su eco dentro.
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